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UN DOMINGO PARA OLVIDAR


Nueva jornada de Serie A y el Milan llegaba al Estadio Friuli para medirse al complicado Udines. Te lo contamos.

MILÁN - A pesar de las voces externas en los días previos al duelo contra el Udinese, dentro del Milan se respira confianza en el trabajo, fe en la plantilla y unión entre dirigentes, cuerpo técnico y jugadores.

Como bien decía Pippo Inzaghi, el Milan genera perdiendo más portada que muchos otros equipos ganando, pero ya estamos acostumbrados a afrontar cada capítulo con la grandeza que un club como el Milan siempre ha demostrado.

Una vez dicho esto es necesario recordar que el conjunto rossonero llegaba al Estadio Friuli con la voluntad de concseguir el triunfo para ganar confianza y demostrar que es una plantilla, a pesar de ausencias significativas, preparada para pelear por el campeonato. Estas eran las alineaciones:

UDINESE: Brkic, Benatia, Danilo, Coda, Faraoni, Allan, Pinzi, Pereyra, Pasquale, Ranegie, Di Natale.

MILAN: Abbiati, Abate, Zapata, Mexes, Mesbah, Montolivo, Ambrosini, Nocerino, Emanuelson, Pazzini, El Shaarawy.

Durante el primer tiempo el Milan sufrió la mala suerte que le viene persiguiendo porque arrancó muy bien, con ritmo y mandando sobre el terreno de juego pero no supo aprovechar las ocasiones que tuvieron Pazzini, El Shaarawy o Mexes de chilena. El equipo era muy bien manejado por Montolivo pero no pudo vencer la meta de Brkic.

Sin embargo el Udinese, en una jugada aislada, y con dos cabezazos en el área se puso por delante en el marcador gracias a un golpe de Ranegie que se anticipó a Mexes y Abbiati para el 1-0 con el que acababa el primer tiempo. La cosa se ponía cuesta arriba.

En la reanudación, el Milan intentó todo pero entre la mala suerte y las tarjetas, se le hizo muy complicado. Es verdad que empató El Shaarawy con un golazo pero minutos más tarde el árbitro pitó penalti y expulsión de Zapata. Si Natale marcó el 2-1.

A pesar del golpe inmerecido, el Milan siguió yendo arriba  y en una falta que debió ejecutarse de nuevo por adelantamiento de la barrera, en un cuerpo a cuerpo sin importancia, Boaeteng vio su rigurosísima segunda amarilla. El Milan con nueve siguió yendo al frente pero las fuerzas no le alcanzaron para, al menos, empatar un partido que no mereció perder. Otra injusticia.

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